Aromarketing: cuando el aroma también se convierte en estrategia de marketing - Candle Craft

Aromarketing: cuando el aroma también se convierte en estrategia de marketing

Hay marcas que reconoces por su logo, otras por sus colores, su empaque o su música. Y hay algunas que puedes reconocer sin siquiera verlas: entras a un espacio, percibes un aroma y sabes qué marca estás visitando.

Eso también es branding.

El aromarketing consiste en utilizar los aromas de manera estratégica para formar parte de la experiencia que una marca ofrece a sus clientes. Y aunque pueda parecer una herramienta exclusiva de las grandes empresas, una marca artesanal también puede construir una identidad alrededor del aroma.

¿A qué huele tu marca?

Piensa en todo aquello que hace reconocible a tu negocio: el nombre, el logo, los colores, la fotografía, el empaque y la forma en la que hablas con tus clientes.

Ahora agrega una pregunta que pocas marcas se hacen:

¿A qué huele tu marca?

Si vendes velas, difusores, sprays o cualquier producto aromático, esta pregunta puede convertirse en una herramienta muy interesante para diferenciarte.

Pero crear una identidad aromática no significa simplemente encontrar una fragancia que te guste mucho. Se trata de elegir un aroma que tenga sentido con la personalidad de tu marca y con la experiencia que quieres construir.

Una marca elegante probablemente buscará una composición diferente a una marca divertida, tropical, minimalista o inspirada en la artesanía mexicana.

Una pregunta puede ayudarte a comenzar:

Si tu marca fuera una persona, ¿a qué olería?

La respuesta puede darte muchas pistas sobre el tipo de fragancias que representan mejor lo que quieres comunicar.

El aroma puede convertirse en una firma

Imagina que alguien recibe uno de tus pedidos y, al abrirlo, percibe un aroma característico. Después visita tu espacio y vuelve a encontrarlo. Tiempo después recibe otro producto y reconoce nuevamente ese mismo aroma.

Poco a poco, ese aroma comienza a formar parte de la memoria que esa persona tiene de tu marca.

Esto es especialmente interesante porque el aroma puede estar presente en momentos donde otros elementos de branding no necesariamente lo están.

Tu cliente puede no estar mirando tu logo, pero puede estar percibiendo tu aroma.

Por eso puedes pensar en diferentes puntos de contacto aromáticos: el empaque, las muestras, las tarjetas, tu espacio de venta, los productos o incluso una colección completa.

No significa que absolutamente todo tenga que oler igual. Se trata de encontrar los momentos en los que el aroma puede aportar algo a la experiencia.

No vendas solamente una fragancia: vende lo que puede hacer por tu cliente

Aquí es donde el aromarketing puede convertirse en una herramienta especialmente poderosa para los artesanos.

En lugar de comunicar únicamente:

“Vela con aroma a vainilla.”

Puedes ayudar a tu cliente a imaginar qué papel tendrá ese aroma en su vida.

Una vela para transformar la sala antes de recibir visitas. Un difusor para acompañar las horas de trabajo. Un room spray para preparar una habitación. Una fragancia para crear una atmósfera durante una cena o para acompañar una temporada específica.

La diferencia parece pequeña, pero cambia la conversación.

Ya no estás hablando solamente de qué huele tu producto. Estás hablando de cómo puede vivir ese aroma dentro del espacio de tu cliente.

Y eso también puede ayudarte a ampliar tu catálogo.

Una misma identidad aromática puede vivir en diferentes formatos: vela, difusor, spray, wax melts u otros productos, dependiendo de lo que tenga sentido para tu marca.

Enseña a tus clientes a usar el aroma a su favor

Aquí tienes una oportunidad que muchas marcas artesanales pasan por alto.

Tu trabajo no tiene que terminar en vender una fragancia.

También puedes educar a tu cliente sobre cómo utilizar el aroma para transformar sus espacios y crear diferentes experiencias.

Puedes hablar de intensidad, duración, formatos, momentos de uso y combinaciones. Puedes crear guías de aromas para diferentes habitaciones o desarrollar colecciones pensadas para distintas ocasiones.

Incluso puedes ayudar al cliente a descubrir que no todos los aromas tienen que cumplir la misma función.

Un aroma puede acompañar una mañana de trabajo; otro, una noche tranquila; otro, una reunión con amigos.

Cuando haces esto, tu producto deja de ser simplemente “una vela que huele rico” y comienza a ocupar un lugar dentro de la experiencia cotidiana de tu cliente.

¿Cómo puedes comenzar a construir tu identidad aromática?

Antes de elegir una fragancia, piensa en lo que quieres comunicar. ¿Qué personalidad tiene tu marca? ¿Qué quieres que recuerde tu cliente? ¿Cómo quieres que se sienta cuando recibe, abre o utiliza uno de tus productos?

También observa tu identidad visual. Tus colores, materiales, fotografías y empaques pueden darte pistas sobre qué tipo de composición aromática encaja con tu universo de marca.

Después, experimenta.

Prueba diferentes fragancias, combinaciones y concentraciones. Compáralas y observa cómo funcionan junto con el resto de tu identidad.

Y sobre todo, no elijas únicamente con la nariz: elige también con estrategia.

Porque tu identidad visual puede hacer que alguien reconozca tu marca cuando la ve, pero una identidad aromática puede hacer que la reconozca cuando la huele.

Tu marca puede tener una firma que no se ve

Tu logo identifica tu marca.

Tus colores ayudan a reconocerla.

Tu empaque puede hacer que destaque.

Pero el aroma tiene algo diferente: puede permanecer en la memoria incluso después de que el cliente ha dejado de mirar el producto.

Por eso, la próxima vez que estés creando una nueva colección, no pienses solamente:

“¿A qué quiero que huela esta vela?”

Hazte una pregunta mucho más grande:

¿A qué quiero que huela mi marca?

Porque una buena fragancia puede hacer que alguien diga:

“Qué rico huele.”

Pero una identidad aromática bien construida puede hacer que diga:

“Esto huele a ellos.”

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